Pero los seres humanos somos masoquistas. Solo por curiosidad, un día quise ver lo que no debía. Se me hizo un cuadro mental pavoroso imaginando cómo pudo ser su infancia futbolística, y un amigo --siempre aparece un amigo dudoso-- me envió un vídeo, y luego otro y otro más, con la recomendación subrayada de que para superar la fobia debo enfrentar el motivo. Y me conminó a ver los vídeos sin temor, porque al final yo superaría el trauma, y en adelante podría ver al pibe meter cinco goles en un clásico, sin que por ello se me moviera una pestaña. Yo, ilusionado y embrutecido le hice caso y me puse a verlos todos, cuadro por cuadro, en cámara rápida y en cámara lenta, y siempre veía salir a esa pulga maligna por todos lados, llevando, pegada a su pie, una pelota más grande que él ... y los otros chicos.... bien inútiles todos, incapaces de quitársela, incapaces de aceitarle la tibia. Parecían embobados los jugadores de ambos equipos, y hasta el mismo árbitro; ninguno parecía moverse para no perderse aquel insecto en su esplendor cruzando el rectángulo con su gambeta satánica, y meterla en el arco cuantas veces quería. ¿Vieron esa parte ridícula, donde les roba la pelota justo cuando la mueven en media cancha, y se va de todos, pero todos todos, cruza al portero y convierte el gol? Es lo más odioso y denigrante que he visto en mi vida... sentí rubor al reconocer que el gol al Getafe empezó a gestarse en los potreros de Grandoli, o en esta canchita frente al Cantolao del Perú, cuando apenas contaba con 10 años. Terrible!
sábado, 27 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lo siento viejo. Estos videos de Messi de niño emocionan hasta las lágrimas.
ResponderEliminar