jueves, 25 de febrero de 2010
Declaración
Se enciende en mi corazón una flama de impotencia y otra de odio; muchos dirán que no es lo uno ni lo otro, sino la esencia de la envidia. Es posible que sea verdad. Cuando él era apenas un chico, tenía todo para ser NADA en el mundo del fútbol, tan solo una sombra, si acaso el jugador más ínfimo de la segunda B de Argentina, una pulga insignificante que sería aplastada por todos los defensas, y que jamás cruzaría el Atlántico para ir a jugar a Europa, como los bien reconocidos jugadores argentinos, incluyendo al mismísimo D10S. Pero resultó que ese inofensivo parásito, tenía una fuerza interna de superdotado, y unas condiciones que nadie sabe explicar de dónde provienen, con las que empezó a superar todos los obstáculos que se interponían para que llegara a ser un verdadero futbolista. Todos los fue derribando con paciencia franciscana, y a una edad inusitada, como ningún jugador antes que él, superó todo y ganó todo, más que cualquier otro. Esa pulga insignificante que me quita el sueño, es ahora el Dios del fútbol, el que todas las semanas me saca más y más canas, el que aparece en todos los diarios y en la tele, con goles espectaculares, porque en lugar de meter un golcito cada mes como lo haría un jugador normal, mete cada semana un golazo que hasta los rivales aplauden de pie. Mientras yo he buscado incesantemente la gloria, esta me ha sido esquiva, y ella por la que tanto deliro, lo ha buscado a él... precisamente a él. Por qué a él y no a mí? La respuesta a esta pregunta es el motivo principal de esta bitácora. Tengo la confianza de encontrar otros como yo. Espero que sean miles o millones, porque solo entre todos podremos detener este ciclón, que terminará sentándose en la mesa de los verdaderos Dioses. Mi misión es evitarlo, día a día, desde este foro. Me ayudan?
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