miércoles, 14 de abril de 2010

Con los dientes apretados

Hoy no invertiré un instante en relatarles mis quebrantos de salud. Por dicha no ha pasado nada grave. Mi vecino Carlos descubrió en mi jardín una hierbilla llamada Tilo, y me dijo que la comiera cruda durante los partidos, como quien masca tabaco, porque es relajante y ayuda a controlar los nervios. Lo hice el sábado pasado, antes y durante el Clásico, y a pesar del resultado desastroso, no hubo mayores estragos en mí... Sí, pude dormir, no con un sueño profundo, pero al menos dormí. Estoy seguro de que muchos madridistas no pudieron pegar un ojo en toda la noche.

El Partido resultó un desastre para el Madrid, y un negocio redondo para el Barça, que ya suma cuatro clásicos ganados al hilo, dos de ellos en el mismísimo Estadio Blanco.

Una vez más, fue ÉL quien salió fortalecido, y aquellos en los que puse más esperanza --Ronaldo, Higuaín, Casillas, Ramos, Xavi Alonso-- salieron humillados. Qué enorme decepción la foto de Cristiano recogiendo su blanca camisa para limpiarse la amargura y la vergüenza, mientras la Pulga apretaba jubiloso sus puños en señal de victoria. No lo había querido reconocer ni decir, pero ya en este momento empiezo a arrepentirme de los millones de euros gastados por Florentino, y es que este Cristiano no le ha hecho un solo gol al Barça en su vida, mientras la Pulga siempre humilla a sus equipos. Yo que tenía tanta esperanza en el Portugués, y ya empieza a cansarme... ahora Florentino tiene que hacer un esfuerzo y ponerle al Portugués a Rooney, y por qué no, a Tévez... ellos tres sí podrán. Bueno, todavía tengo esperanzas en Higuaín, que ya le ha dado un par de títulos al Madrid.




Casi cien mil personas en el Bernabeu convencidas de que esta sería la ocasión de humillar al Barça y a la Pulga, y millones de almas blancas repartidas en el Orbe atizando el fuego, yo entre ellas, que aunque no tengo el alma blanca, sino rojiblanca, creía en esta gran oportunidad de derrota para ellos. Pero ese fuego nunca levantó, porque el que sí se encendió fue el fuego del Barça, gracias a la chispa que produjo el contacto de Xavi con ÉL, como siempre.

Que decepción.. qué silencio en las gradas, en los bares, en las fondas, en las salas de cine de Madrid, y qué algarabía en las Ramblas, en Canaletas, en las peñas del Barça repartidas por aquí y por allá.

Al concluirse los primeros 25 minutos, yo auguraba un panorama bueno para el Madrid y no tan bueno para el Barça, porque el juego de ambos estaba igualmente errático y trabado, lo cual podría dejar dividendos para el Madrid si sus jugadores lograban mantener incómodo al Barça y a la Pulga, hasta llegar al descanso.

Todo estaba bien. Pero en un parpadeo, todo cambió... comprendo la ira de Casillas al golpear el travesaño después de ver la pelota adentro... Por Dios, si toda la semana no se habló otra cosa más que de lo mismo: cómo detener el ciclón Messi, y lo peor es que nos vendieron la idea de que todo estaba bajo control, que Pellegrini y los suyos habían tomado nota de lo que lo ocurrido al Arsenal, tres días antes. Todos creíamos que Ramos sería el primer caballo de batalla, y que adecuadamente respaldado por Garay, Xavi y Gago, dejarían a la Pulga ayuna de balón.

Hasta el minuto 25, todo iba bien. Pero esta inocente defensa se durmió reclamando una sentencia del árbitro, y sabemos que ÉL es muy astuto: ellos seguían reclamando, y ya la Pulga la estaba pidiendo a Maxwell. Cuando la pide, es porque ya olió la presa. Cuando los defensas corren tras él, ya la pelota de Xavi la ha bajado con propiedad, y con un quiebre de cintura, pone fuera de combate a Albiol, y la clava de derecha entre este y Casillas, una vez más!!! Por Dios, si es que Casillas es el portero oficial de los cromos de la Pulga. Cómo es posible que esto suceda? Pasan los del Madrid medio año pensando en cómo evitar que la meta, y ÉL siempre termina haciendo lo mismo! En verdad decepcionante!

Y en ese instante, justo desde que Ramos lo frena con soberbio empujón, y la pulga se levanta como un fardo de hule, empieza el principio del fin. Porque una vez que la Pulga conecta con Xavi, y el balón termina domadito en la cabaña de Casillas, se termina el partido. Sí, como lo oyen. Para mí el partido duró exactamente treinta minutos, y si queremos ser más extremos: duró diez segundos. Porque después del gol, la pelota fue totalmente de Xavi una vez más, y cuando Xavi se hace de la pelota y tiene a ÉL para conectar, todo se acaba. Eso le pasó al Madrid. Pasaron el resto del partido tratando de quitarle la pelota a Xavi, pero ya eso no fue posible, porque Xavi la maneja como un yoyo.

Pero lo peor es que todos estos hechos sirven para preparar el Camino del Barça al Santiago. Ya no suena tan improbable que llegue de nuevo al Santiago Bernabeu, y que en cosa de un mes gane allí dos partidos, que representen dos títulos mas... Si eso ocurre, el Tilo no me servirá de nada, y entonces seguramente mi aspecto será mucho peor que hoy...

Por el momento, tendremos que esperar un año más para volver a tener la esperanza de que el Madrid gane al Barça y a la Pulga. Un año, un año!!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario