Hasta ayer, nadie en el mundo sabía quién era Enyeama, excepto su madre. A partir de hoy, todo el planeta lo sabe. Muchos afirman que Messi lo hizo famoso, pero fue Shango quien realmente hizo el trabajo. Lo malo es que Shango NO lo hizo completo. Hizo la mitad, o una fracción, porque: a- Argentina ganó el partido, b- TODO el mundo señala a la Pulga como el mejor del partido. Ambos hechos son funestos. El primero da pie a considerar a Argentina como un candidato serio al título, y el segundo --que es el peor-- hace que TODO el mundo afirme que Messi jugó el mejor partido con la Selección, echándose el equipo a su espalda, con un juego extraordinario. Si esta tendencia se mantiene, de nada habrá valido todo el esfuerzo de mis amigos por contrarrestar a la Pulga, de nada habrá valido la orgía de sangre en honor a los dioses que presentamos, las pócimas, los conjuros a Jabulani. Ya empiezo a experimentar un fuerte dolor de cabeza, y temo el avance de la noche, y mucho más abrir los diarios de mañana. Pero aún con todo, mantengo la fe de que Shango vuelva a hacer su trabajo, y no caiga hipnotizado por la gambeta de la Pulga. Me da terror pensar que si no fue eficaz ante Nigeria, menos podrá hacerlo contra Korea o contra Grecia. Por otra parte, un terror adicional me acaba de asaltar: que el conjuro que tanto trabajamos se desvió, y en lugar de afectar a Argentina y a la Pulga, se manifestó a los ingleses, a Rooney a Gerard, y sobre todo a su portero Robert Green.
Para terminar, me martiriza que en todas partes se le esté poniendo a la Pulga en un pedestal, me fastidia sobremanera que hasta los mismos africanos ya lo estén adorando como a un dios. Si no me creen, observen esta foto y verán que no estoy equivocado. Cambio y fuera.
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